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martes, 22 de enero de 2013

El comienzo

En el aire se notaba cierta expectación, como si el mismísimo bosque presintiera aquella amenaza casi invisible en la maleza...El viento suave y cálido les mecía el pelaje de forma placentera.
Habían rodeado el claro en una amplio circulo para poder agazaparse en ese lugar en concreto, lo que les permitía ser prácticamente indetectables para cualquier observador incauto.

Los dos felinos de mirada impasible observaban en silencio a sus presas.. Nadie diría que hasta hace solo unas pocas lunas habían realizado con éxito su primera cacería y alcanzado un lugar dentro del clan. 


Regen y  Tigris

Sus cuerpos, tensos como el arco de una flecha estaban listos para saltar a la menor señal de vacilación. Solo unos segundos mas y aquellas desprevenidas bestias se convertirían en un valioso trofeo que los encumbraría hasta la codiciada posición de honor dentro de los jóvenes cazadores... 

Su hermano Regen se mostraba nervioso, era solo unos pocos segundos mas joven que él pero para lo que algunos llamarían valentía ella sabia que solo era el entusiasmo  propio de los machos. Habían nacido juntos, una rareza que no ocurría a menudo en un mundo donde cada día era igual que el anterior y la supervivencia dependía de la disciplina diaria y lo extraordinario era visto como una forma de peligro que había que evitar.



El pequeño Regen



El momento estaba próximo... !CRACK!..!PUM!..!PUM!.. Un escalofrió nos recorrió la espinal dorsal. Eran ellos !!! la muerte instantánea,  los segadores del trueno, los cazadores de hierro . Dos de los animales cayeron al suelo como un fardo en una posición antinatural, el tercera levanto la cabeza en señal de alarma y intento moverse pero fue demasiado tarde. !PUM! !PUM!. Dos surtidores de rojo carmesí manaron de su cuello de forma incontrolada. En sus ojos y expresión se quedaron grabados para siempre la alarma y el desconcierto de quienes saben que su destino les a alcanzado...


No podía moverme, como en un sueño solo podía observar como aquellos dos seres se acercaban hasta lo que hace poco era nuestro alimento. Uno era casi invisible a nuestra vista, rodeado de un manto de verde parecía un enorme trozo de bosque en movimiento, el otro mas delgado era el más peligroso, de su cuerpo colgaban de manera amenazante varios objetos brillantes de aspecto peligroso junto con una mirada sanginaría que avergonzaría hasta a el mas feroz de nuestra tribu. Ambos portaban una especie de rama humeante de la cual se decía que escupía muerte al hablar.



3 comentarios:

  1. Pedazo de página verde que te has colocado.

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  2. Te falta poner que tras la cacería se convirtieron en los amos y señores de Invernalia.

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  3. Lo siento jorge, no son licantropos ni cambiaformas como mucho podrían convertirse en los señores de la estepa y los bosques pero nunca en un clima invernal, no te digo que mas adelante pueda cambiar de idea jeje.

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