Una noche gris como siempre... - pensó la sombra - Espero que tanta cautela sirva de algo realmente...
!!! Silencio !!! - el pensamiento le llego tan fuerte como un mazazo.
Mis disculpas maestro - respondió torpemente la sombra todavía aturdida mediante una serie de gestos aparentemente aleatorios.
Siempre había sido así. Tenía el don de poder invocar la fuerza de la naturaleza a voluntad. Podía ser rápido como un leopardo, ocultarse como el camaleón, ser sigiloso como el gato, rápido como la serpiente, fuerte como el oso, paciente como la araña... Todas las habilidades mas básicas las dominaba a la perfección pero las mas complejas se le escapaban de una manera frustrarte. No era un muchacho ordinario eso era evidente, era un protector, como lo llamaba su pueblo, un descendiente directo de los antiguos guardianes que defendían al mundo de las criaturas oscuras que asolaban la tierra en secreto. No obstante ahora todo eso daba igual por que se sentía como un niño recibiendo una reprimenda de sus padres.
Mente en blanco, cálmate. respiración pausada, concéntrate.. - se dijo así mismo - No puede ser mas difícil que estar varios días sin comer -un castigo que recibía a menudo aunque sus tutores lo llamasen entrenamiento- lo intentaba de veras, pero bloquear el ojo de la mente era un disciplina que era incapaz de dominar como constantemente le recordaba su maestro.
!Flash!- !No te muevas! -le dijo la voz mental de su maestro con voz autoritaria- Habían utilizado un bomba de luz eso lo sabía, ahora no podía ver pero había otros modos de "ver" sin necesidad de la vista. !La ecolocacion! Si esa era la solución. Una serie de ultrasonidos indetectables para el oído humano partieron de su cuerpo en todas las direcciones. !Ahí estaban! dos formas de tamaño mediano se movían a la par recorriendo rápidamente con la mirada la habitación en su busca. Permaneció inmovil unos instantes para reflexionar. Una ventaja puede convertirse en desventaja en un instante decía siempre su maestro.
El momento inicial de ceguera ya estaba desapareciendo pero el siguió con los ojos cerrados. Apunto con cuidado a donde suponía que se encontraba la lampara del techo con su shuriken y lo lanzo con la confianza que da la practica. !Crash! La lampara de papel se hizo añicos contra el suelo. Las dos sombras se giraron rápidamente en esa dirección con sus armas preparadas para el inminente ataque. Saltó silenciosamente de su escondite en las vigas del techo y quedo detrás de sus dos atacantes, rápido como el pensamiento lanzo un manotazo al cuello con la fuerza de un toro a la figura mas cercana, que con una mirada de asombro se derrumbo incosciente. El otro reacciono medio segundo mas tarde a la sorpresa y esquivo el golpe con una contorsión digna de una anguila, pero otro golpe bien dirigido al abdomen acabo desplomandolo en el suelo presa de un dolo indescriptible. Gong!! Gong !! -retumbo en todo el recinto-
Dos menos -pensó esperanzado- llevaba mas de tres días de dura competición y no las había tenido todas consigo. Aunque tenía como tutor a uno de los mas grandes maestros de la escuela era un reto enorme para cualquier aprendiz.
-Prosigue- Le dijo la voz telepática de su maestro- Lo mas duro comienza ahora, cierra tu mente para que los otros maestros no puedan ubicarte. Utiliza las señas que te enseñe, estaré observando.
Se pregunto por enésima vez como era posible que pudieran observarlo todos aquellos instructores sin que ningún alumno se diese cuenta. Hasta el mas hábil de su promoción era incapaz de encontrar el menor rastro de su presencia en el templo.

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